viernes, 17 de mayo de 2013

La conspicua paraestatal que puede cambiar a México


Faltan quizá muchos días antes de que la paraestatal Telecomunicaciones de México sea oficialmente la dueña de la red de fibra de CFE y de la banda de 700 MHz casi en su totalidad.
La existencia de este organismo público descentralizado en posesión de una red abierta de telecomunicaciones puede ser lo que se necesita para crear un auténtico mercado. Es una intervención directa del Estado en la materia que debería por lo menos garantizar el acceso al usuario final a todos los servicios a todos los rangos de precio. Si volvemos a una época de paraestatales, que esta vez sea distinto.
Venimos de un tiempo en el que se creyó que toda regulación a las telecomunicaciones debía servir ante todo a las empresas concesionarias, en segundo lugar al gobierno y hasta al último al consumidor. Esa sigue siendo la mentalidad prevaleciente en el gobierno actual. Pero es tiempo de considerar que el éxito de las empresas es una condición de cada uno de sus CEOs y de sus consejos, mientras que la prioridad del gobierno debe ser por los millones de anónimos del otro lado, los consumidores.
Quizá este no será el sexenio ideal para ver una Telecomunicaciones de México muy activista, pero nuevas administraciones vendrán y las doctrinas de desregulación irracional llegarán a su fin. En un esquema más inteligente de intervención del Estado y regulación para favorecer al usuario, tiene sentido tener una empresa nacional de telecomunicaciones de México.
La regulación funciona en una gradiente que va desde la intervención directa del Estado con empresas monopólicas, hasta la auto-regulación o desregulación casi total. En medio hay esquemas que van desde el control de precios o de importaciones, hasta la creación de vehículos empresariales como el que se propone como administrador de la red abierta nacional.
La doctrina neoliberal, sin embargo, rechaza toda forma de intervención del Estado en la economía, sobre todo cuando se trata, (válganos dios), de empresas paraestatales. Así que tan pronto como la empresa nacional de telecomunicaciones esté en marcha, comenzarán a sonar los invitadores trinos a su futura y pronta privatización.
Si bien la reforma a las telecoms tuvo sus momentos turbios y difíciles, lo realmente duro ahora será sostener a T. de M. como una entidad pública ante la posibilidad de que la privatice éste o el próximo gobierno. Su creación puede verse como la fundación de una paraestatal y el regreso de métodos de intervención del Estado en la economía de formas no ortodoxas. O pudiera pensarse, pensando mal, que le están construyendo la infraestructura de una red nacional de telecomunicaciones, con cargo al erario, a un campeón ya designado para batirse contra Slim.
Ninguna entidad bancaria o de inversión del mundo soltaría los miles de millones que se necesitarían para construir una red nacional de telecomunicaciones cuyo plan de negocios sea competir contra Slim en telefonía en México. Así que sería razonable una estrategia donde primero crean la entidad, la fondean con recursos públicos, instalan la red y luego la rematan a un particular por argumentos retóricos e ideológicos acompañados de un estado lamentable de la empresa.
Que dos compañías privadas se repartan 99.99% del mercado es la noción más avanzada de competencia que conciben los neoliberales. Si aun con la intervención de T. de M., los precios siguen altos y los servicios malos, la alternativa que nos presentarán será una empresa paraestatal mal manejada por un grupo de burócratas priistas o una privatización redentora que “le permita competir en las condiciones del mercado”.
Si esto ocurre, la tan aplaudida reforma no habrá sido más que un pequeño truco para que viniéramos a ver una lucha de krakens donde el vencedor tendrá el privilegio de devorar al público. Por ello es por lo que defender los bienes del Estado y concientizar de su valor a los ciudadanos será una tarea importante de la izquierda en los próximos años.
En 2018 Telecomunicaciones de México podría ser uno de los grandes detonadores de progreso para el país si se le administra correctamente y (obviamente) no se privatiza. 
Viendo el desempeño de una paraestatal en términos de satisfacción de los consumidores en general, no existe evidencia de que la propiedad pública o privada de una empresa determine su nivel de competitividad. AeroMexico es un caso anecdotal de empresa que funcionaba muy bien bajo administración pública y hoy no funciona tan bien para los consumidores con su administración privada.
Celebremos la creación de facto de nuestra empresa nacional de telecomunicaciones. Hagamos ahora todo lo necesario para cuidarla, para que sea administrada competentemente y para que no se les ocurra privatizarla, ni completa ni en pedazos. Nunca.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Soberanía playera

Hace unos días el excelso diputado Manlio Fabio Beltrones (PRI) tuvo la ocurrencia de promover una reforma al artículo 27 constitucional que permita la posesión de propiedades de playa por parte de extranjeros.

La ciudadanía ha armado un mitote gigantesco al respecto en las redes sociales. En tan solo una semana, más de un millón de personas han visto y compartido contenidos en Facebook y Twitter relativos específicamente a este asunto. Personajes como Damián Alcázar y Andrés Manuel López Obrador han hecho declaraciones en sus cuentas de Twitter que también se han compartido copiosamente.

La furtividad con que Beltrones quiso pasar esta reforme constitucional ya no funcionó. Más de 30 mil personas han firmado una petición en línea y cada día se suman más.

El objetivo de la ciudadanía es impedir que esta reforma pase en la cámara de senadores y como tal, estaremos esperando a que durante el siguiente periodo de sesiones nuestros senadores la rechacen al escuchar nuestros argumentos y anteponerlos a los de Manlio. La razón nos asiste y tenemos tiempo de ser escuchados.

Tres argumentos tiene Manlio para impulsar que México sea quizá el primer caso histórico de una nación que reforma su constitución para favorecer a millonarios extranjeros:

  1. Existen ya en el país miles de propiedades de playa de extranjeros bajo esquemas de simulación que involucran desde fideicomisos hasta prestanombres. Reformar el 27 acabaría con esta situación generalizada de ilegalidad.
  2. El turismo de playa es una importante fuente de divisas y la legalización de las casas de playa de extranjeros lo incrementaría notablemente. Además, con el retiro de los prósperos baby boomers, México será un destino atractivo para personas que podrían gastar sus jugosas jubilaciones en el país.
  3. El origen de esta parte del 27 proviene de otros siglos en los que se temía la posibilidad de una invasión extranjera que podría ocurrir desde una cabeza de playa de propiedad privada. La geopolítica que vivimos hoy hace obsoleto este razonamiento.
Sobre este último argumento me parece que es difícil no estar de acuerdo. No solo la geopolítica ha cambiado, sino que la tecnología de guerra moderna hace posible un desembarco de miles de tropas en horas, por lo que no se requiere de una cabeza de playa estable a donde puedan atracar los galeones con sus conquistadores. Por sus motivos originales, esta parte del artículo 27 es obsoleta.

El argumento dos es una pifia. En primer lugar, el valor agregado que tiene que los turistas vengan a hoteles de playa es superior al que tendría si solo vinieran a sus casas de verano. Es exactamente la diferencia que hay entre salir a cenar y comer un sandwich en casa, para poner un ejemplo de fácil acceso. 

Es también la diferencia entre un hotel que paga a una recamarera y a una mesera con prestaciones y de forma permanente o una persona que emplea a alguien para hacer la limpieza de su casa eventualmente y sin prestación alguna. Es la diferencia entre áreas residenciales cerca de la playa habitadas por trabajadores bien remunerados o ciudades perdidas en los confines de los fraccionamientos de playa de extranjeros, habitadas por trabajadores informales. 

Y por no hablar de las cooperativas de pescadores y otros grupos sociales que se verían presionados a vender sus tierras en una bicoca. Despojados de su modo de vida, serían una nueva presión social a la olla express que de por sí ya es este México tan desigual y cruel.

Por lo demás, hay temas fiscales, como los prediales, que en la mayor parte de los municipios de México llevan un fuerte subsidio. Al no cubrir con las cuotas prediales el costo de los servicios municipales, estos son financiados con transferencias federales. Lo mismo aplica con los subsidios a la energía eléctrica. Son cosas que no pueden regalarse a un extranjero millonario, no fueron creadas para ello.

Finalmente, las playas mexicanas son de clima excesivamente cálido todo el año para que un anciano pueda estar cómodo. Si quitamos los subsidios a la energía eléctrica a este tipo de viviendas, tampoco sería conveniente económicamente para un jubilado. Estos han preferido el altiplano, lugares como Cuernavaca o San Miguel de Allende, donde ha sido y es legal que los extranjeros posean viviendas.

El argumento uno es el más interesante, porque es totalmente cierto. Es decir, ya existe una situación de manifiesta ilegalidad por parte de miles de extranjeros en México. Haciendo comparaciones, también en EEUU hay miles de mexicanos en situación de legalidad precaria.

¿No deberíamos entonces utilizar esto a favor de nuestros connacionales en el otro lado?

Es decir, Manlio ha "descubierto" que tenemos una moneda de cambio muy interesante para influir en el debate migratorio en EEUU. Podríamos argumentar que por cada 10 mexicanos que expulsen de allá por no contar con documentos migratorios, la propiedad de playa de una estadounidense será extinta de dominio; por simulación y fraude a la ley, obviamente.

Imaginemos a miles de estadounidenses escribiendo a sus congresistas para parar las deportaciones de mexicanos y con ello proteger sus propiedades de playa en México. No es poca cosa, estamos hablando de gente pudiente, ciudadanos que allá financian campañas de representantes y senadores.

El día que allá legalicen a nuestros ilegales, nosotros legalizamos a los suyos acá y así todos contentos. Una victoria para México, una reforma a la Constitución a favor de los mexicanos.

Habría después muchos pendientes. La cuestión ecológica debe quedar muy bien protegida porque la demanda de casas de playa seria portentosa y eso pondría presiones sobre manglares, santuarios de aves y mamíferos marinos y otros sitios por el estilo. 

Solo hay que considerar que si tan solo 1 de cada 20 millonarios estadounidenses comprara una casa con 20 metros de frente a la playa, con eso la totalidad del litoral mexicano quedaría arrasado con casas; manglares, selvas, reservas ecológicas, sitios arqueológicos y todo lo demás desaparecería.

Habría que considerar las cuestiones fiscales, sociales y laborales que he mencionado arriba también. En fin, lo que la sociedad está obligada a hacer es pedir a sus senadores que rechacen la reforma de Manlio y que comencemos un debate nacional sobre el tema de manera seria. 

No hay prisa. Los terrenos de Manlio en las costas de Sonora preservarán su valor y si un día se reforma el 27, servirán como moneda de cambio para favorecer a nuestros connacionales en EEUU, además de que harán a este personaje aun más rico de lo que es. Que le aproveche, pero hasta ese entonces, hasta que le sirva a otros y no solo a él.





martes, 18 de septiembre de 2012

El miedo [es] un invento de los ignorantes


Guillermo del Castillo es un músico uruguayo basado en la Ciudad de México desde hace un año.

A lo largo de ese tiempo se ha enfrentado con la corrupción y mafias que nos negamos a ver -ni que decir, señalar- que existen en el corazón del país.

El arte callejero, ese que disfrutamos o rechazamos al pasar cerca de él, forma parte del escenario de las ciudades -grandes o pequeñas- y es el resultado de la apropiación del espacio como un lugar público. Es decir, el lugar al que todos tenemos derecho - lo sepamos, recordemos o no.

Sin embargo, el secuestro de este espacio por parte de mafias y autoridades del Gobierno del Distrito Federal ha impedido la proliferación del arte de calidad. En este caso de la música que nos han ofrecido en distintos momentos en las calles del centro histórico bandas como Triciclo Circus Band o Burocracia Cósmica.

Cabe señalar que el concepto de entretenimiento de la Ciudad de México se reduce a conciertos en espacios cerrados. Aunque últimamente se ha visto al Gobierno Federal reivindicando la Estela de Luz organizando conciertos gratuitos los fines de semana. Pero eso es todo. 

Reproduzco a continuación el testimonio de Guille, bajista y sitarista de Burocracia Cosmica, a quienes tal vez han tenido el (dis) gusto de escuchar en la Glorieta de Insurgentes, afuera del Sanborns de los Azulejos, la calle peatonal de Madero, el Monumento a la Revolución o acompañando al movimiento #YoSoy132.


Una vez más fui víctima de la represión policíaca. Pero ahora estuvo bien feo. Dos patrullas y una horda de pitufos sólo para mí, ya soy famoso.

Sólo pensaba tocar una horita para sacar lo que me falta para el alquiler.

Toqué dos rolas y se acercaron. Después de decirme un par de pendejadas, se pusieron bien violentos, abrieron la puerta de uno de los autos, me agarraron y me querían meter a la fuerza.

Por suerte toda la gente que me estaba escuchando me defendió.

Que yo conozca la Constitución más que “la ley”, siempre ayuda, con eso los asusto.

El policía que más hablaba no me dejaba decir nada, gritaba puras pendejadas cada vez que yo intentaba decir algo. Es desesperante cuando la gente hace eso, más después de interrumpirte un orgasmo musical. 

Entre casi lágrimas de rabia igual alcancé a preguntarles “¿por qué cuando se le paga a su “mafia intermediaria” sí se puede tocar?”, “¿por qué exigen tanto un permiso si al ir tres veces a la delegación y esperar cinco horas a uno no lo atienden?”. 

Después les dije que su supervisor (la cámara que los “observa constantemente” y a la que le tienen tanto miedo) era un fascista ignorante, lo que contribuyó a que volvieran a querer meterme al auto.

No me asustaba la idea de estar 24 horas encerrado, pero justo mañana desde la mañana voy a grabar con Burocracia Cósmica y hemos puesto todo nuestro dinero y empeño en esto, no puedo faltar, entonces me reprimí todo lo que pude.

Hijos de puta.

Al final, entre la ayuda de toda la gente y los pocos argumentos que pude escupir, me mandaron a la verga y me dijeron que me fuera rápido.

Mientras todo esto ocurría, a una cuadra robaban un restaurant (en serio). La policía estaba ocupada…

Insisto en que esta ciudad es una maravilla culturalmente y está repleta de artistas inimaginablemente increíbles, pero en general dejan tocar en la calle a los malos músicos, o a los organilleros, porque no atraen gente y no “molestan”(parecido lo que ocurre con la televisión), porque no se le tiene miedo a lo mediocre, entonces lo mediocre es lo “legal”. 

Pero eso no es México, de verdad; o al menos no es cómo yo veo a México. Después de casi un año de vivir aquí, conociendo artistas nuevos cada día, conociendo gente maravillosa, me doy cuenta de que el nivel real artístico es increíblemente bueno. Pero siempre hay miedo de hacer música en la calle. Yo digo que el miedo siempre ha sido un invento de los ignorantes.

A lo largo de la historia, el arte siempre terminó ganando. El arte de verdad, el bueno, transparente, perseverante y sincero siempre estuvo por encima de tanta pendejada burocrática/mafiosa ignorante.

Yo no pienso dejar de aprender de tantos músicos increíbles, no pienso tenerle miedo a la ignorancia y no pienso dejar de tocar.

… y mañana vamos a grabar con Burocracia Cósmica y va a quedar bien chingón!


domingo, 9 de septiembre de 2012

Se solicitan políticos sin experiencia

Don Enrique Tamayo Corona (QEPD) fue un hombre a quien conocí poco y admiré mucho. Dedicó su vida a jugar el papel de bisagra entre el empresariado organizado y el sindicalismo. Desde ese punto privilegiado, en donde alcanzaba a tocar con una mano la cumbre de la sociedad mexicana y con la otra su base proletaria, me parece que adquirió más que experiencia, una auténtica sabiduría sobre el funcionamiento intrínseco de este país.

En una de las pocas conversaciones que sostuve con él, Don Enrique se lamentaba sobre las dos formas en como las pequeñas factorías y talleres solían enfrentar la rotación de personal. Por un lado, había aquellas en donde el obrero no sabía nada pero con ingenio y suerte encontraba una forma de hacer las cosas, pero cuando renunciaba al trabajo y llegaba otra persona a ocupar el puesto, éste tenía que aprender su propia forma de hacer las cosas. El resultado, obviamente, era una calidad fluctuante e inesperada la mayor parte de las veces.

Por otro lado, estaba el caso de los talleres donde un maestro llevaba años haciendo mal las cosas y al llegar un nuevo elemento, la rutina de capacitación consistía simplemente en pedirle al mentor que le enseñara al pupilo su técnica defectuosa. El resultado era una consistente mala calidad que sobrevivía generaciones de empleados.

Obviamente no quiero hablar de control de calidad o de capacitación industrial en este artículo, solo pretendo usar estos ejemplos para ilustrar lo que ocurre hoy en nuestro entorno político.

Si la totalidad de los diarios, columnistas y comentadores en redes sociales no se equivocan, hoy Andrés Manuel López Obrador anunciará la creación de un nuevo partido político. Será el desenlace de un auténtico movimiento social que se formó en 2006, que caminó por el desierto durante 6 años y que en 2012 logró atraer hacia las ideas de izquierda a los sectores jóvenes clasemedieros de México como quizá no había ocurrido desde el movimiento del 68.

La más clara disyuntiva de este partido estará en como logrará la formación de sus cuadros, si lo hará transfiriendo a las nuevas generaciones las antiguas mañas de la política mexicana o si permitirá que estos encuentren su propio camino, cometan sus propios errores y arriben a su propia forma de hacer política.

Imagino que cuando un político bisoño llega a la cámara de diputados, por ejemplo, encuentra que las formalidades del proceso legislativo son tan solo eso, que la verdadera política está en transar, en conseguir beneficios personales o de grupo a cambio de aprobar o denegar legislación frente a grupos de interés. Esta es la clase de conocimiento que adquiere de sus compañeros veteranos, quienes han venido haciendo mal las cosas por siempre pero es la única forma que saben hacerlas.

Quiero soñar con un grupo de legisladores que arriban a San Lázaro en 2015 como bancada pero que no tienen allí mentores, nadie que les enseñe nada y así es que comienzan a contratar asistentes para que les ayuden a conseguir y procesar información, no para cargarles el portafolio y hacerles loas. Luego, buscan proponer y votar leyes atendiendo a algún principio ideológico, pragmático o moral, pero desde la perspectiva de la nación y no de sí o de su grupo. A los cabilderos que llegan a ofrecerles dinero u otros bienes los denuncian de inmediato y hacen públicas las minutas de las conversaciones que sostienen con todos los grupos de ciudadanos con quienes se reúnen.

Estos nuevos legisladores cometen frecuentemente errores de forma. No saben como pedir la palabra en las sesiones, en tribuna a veces se equivocan y tartamudean, a sus iniciativas no les dan el formato adecuado y las comisiones integradas por políticos profesionales, que son muy estrictos en la forma y laxos en el fondo, se las rechazan constantemente.

Poco a poco los políticos sin experiencia no solo van conociendo las arcaicas formas del congreso, sino que comienzan a hacer propuestas para actualizarlas, para hacerlas más transparentes y acercar las decisiones del congreso a los ciudadanos. Sin los "controles de pésima calidad" que lo políticos experimentados pudieran haber impuesto sobre ellos, los nuevos políticos encuentran una forma propia de hacer las cosas, guiándose sobre todo por lo que se dice en redes sociales e ignorando a los manipulados y manipuladores medios masivos.

En su primer año, al intento de los viejos políticos de repartirse los excedentes presupuestarios como botín de guerra, los políticos sin experiencia reaccionan airadamente y convocan a la sociedad a movilizarse en contra de tal infamia. Por primera vez en la historia consiguen articular clase política y sociedad civil para beneficio de la nación en conjunto.

Los políticos tradicionales comienzan a sentirse obsoletos, se deprimen y bajan de perfil. México comienza a cambiar. Puros sueños, dirán algunos; pero al final, los sueños son la materia prima de los grandes cambios.

Así, que mis sueños y mis votos para que en estos tres años que siguen emerjan, no solo en el movimiento/partido de López Obrador, sino por todos lados, políticos sin experiencia que no quieran esconderse tras el tramposo mote de "ciudadanos", que orgullosamente se sientan y entiendan a sí mismos como políticos, pero que intenten formas totalmente nuevas de hacer política.

Por el bien de mi país, que así sea.

domingo, 26 de agosto de 2012

El gran reto del TEPJF

Primero,es necesario que dejemos de hacernos tontos, todos.

Los mexicanos tenemos una forma muy peculiar de danzar con la verdad. Tenemos muy arraigada la costumbre de escuchar a los políticos y los medios de comunicación decir mentiras redondas al respecto de las cuales se supone que debemos asentir como si fueran verdades. Es un montaje muy particular en el que todos participamos y que ha dado pie a la impunidad y su deforme hija, la corrupción institucionalizada.

En este 2012 vemos por todos lados anuncios del TEPJF donde se dice algo así como "tú ya votaste y nosotros nos encargaremos de validar la elección". ¿No se supone que es deber de este tribunal evaluar todos los elementos antes de dar por válida la elección de facto? Luego, viene Luna Ramos y dice que no se dejarán presionar por nadie. ¿Quién los presiona a hacer qué?

Tomando estas dos cosas como indicio, es fácil suponer que el TEPJF ha decidido, quizá desde hace mucho antes de la elección, validar ésta a como dé lugar. La danza de los mentirosos y los engañados obliga a seguir el ritual, como si en verdad hubiera alguna clase de institucionalidad respaldando estas expresiones de barbarie voluntarista.

Pero este punto no es en verdad interesante, está en boca de todos, menos de los medios de comunicación oficialistas (casi todos). El Internet quizá no tenga la penetración para que las cosas que ahí se expresan sean conocidas por la mayoría, pero sí sirve para observar el total divorcio que existe en México entre opinión pública y opinión publicada. La opinión publicada sigue mintiendo abiertamente al público pero la opinión pública finalmente está tomando su propio curso, está abandonando la macabra danza del engaño mutuamente consentido.

Siendo así, el gran reto del TEPJF no está ante la opinión publicada, como los corifeos de ésta parecen celebrar puntualmente, sino ante la opinión pública que ya no está dispuesta a admitir como cierto todo lo que dicen en la tele. Es decir, las "instituciones" de la impunidad sistematizada de pronto tienen frente a sí un nuevo elemento que en otros países ha conseguido la formación de instituciones auténticas: una opinión pública real.

Ante la opinión publicada, poco importa como justifiquen la validación de una elección a todas luces inconstitucional. Al final, ésta asentirá y tomará por válidos todos los argumentos, se excitará en alabanzas a las "instituciones" y buscará que se consume el delito del que en mucha medida ha sido partícipe. Pero la opinión pública, esa que no puede ser chayoteada o maiceada y que libremente tuitea, no dará los pazos de la danza tradicional entre mentiroso y engañado.

El veredicto de "validez" del TEPJF puede preverse de esta forma: Intentarán llevar todo a través de argumentos cuantitativos, harán reconocimientos tibios a las impugnaciones presentadas y terminarán por decir que al no cumplirse el requisito de que 25% de las casillas sean anuladas, la elección será considerada como válida. Sobre la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos el veredicto no hará más que las referencias de cajón, como igual hará mención de la fecha y hora del acto en cuestión.

La opinión publicada hará coro inmediato, dirá que todo encaja matemáticamente y que es momento de que la fiesta de la corrupción arranque (como si en algún momento hubiera parado). Pero esto no será suficiente para la opinión pública, que parece enfocarse hacia el aspecto de inconstitucionalidad de la elección, más que al detalle cuantitativo específico. Es decir, a la gente no le está importando cuantos votos pudieron haber sido comprados, sino el hecho de que al hacer trampa, el PRI no merecería ser ganador.

Más allá, las preocupaciones de muchos ciudadanos ya ni siquiera tienen que ver con el resultado final de la elección, sino con el conocer el origen de los recursos de la campaña de EPN. Muchos estamos consternados por las implicaciones de que dinero del crimen organizado o robado al erario (¿no sería lo mismo?), hubiera sido utilizado como el instrumento capaz de conseguir una mayoría de votos. De ser así, creemos algunos, las posibilidades de una vida democrática y de una futura transmisión pacífica del poder quedarían canceladas. Para quienes ya no estamos para revueltas violentas, esta es una preocupación más que legítima.

El TEPJF tiene que pensar en alguna forma de justificar sus decisiones ante la opinión pública y libre que se expresa en las redes sociales de Internet. La opinión publicada, como su veredicto anticipado, ya está previamente escrita. Pero la confusión que existirá si no se satisfacen la totalidad de las dudas que existen sobre la elección ante la opinión pública, hará prácticamente imposible la gobernabilidad del país y ante muchos justificará la re-emergencia de la violencia política.

Quizá piensen los magistrados del TEPJF que si los presidentes en México han gobernado con Televisa a un lado y el Ejército al otro, ahora no tendrá porque ser distinto. Solo me gustaría recordarles que Televisa no puede manipular el Internet y que el número de personas que escapan hoy de esta forma de control es enorme y creciente.

Dirán entonces que queda para eso el Ejército y otras fuerzas al servicio del gobierno, que actuarán contra la población, independientemente de lo que diga la opinión pública. Quizá sea el caso, pero me encantará ver como redactan esto en su veredicto los magistrados del TEPJF.

video
Este video de hace un año, que parodia la reacción oficial ante la Caravana por la Paz, Justicia y Dignidad, contiene algunos de los mismos temas de la elección del 2012. El tiempo pasa, los problemas siguen siendo los de siempre.

jueves, 31 de mayo de 2012

Las cosas como fueron

21 de marzo de 2012.- Jesús Zambrano, líder nacional del PRD, anuncia que su partido pedirá un préstamo de 112 millones de pesos a la banca comercial para financiar la campaña presidencial. Evidentemente, la campaña no va bien financieramente.

24 de marzo.- Luis Mandoki, la persona que hace los anuncios de tv de Andrés Manuel López Obrador, asiste a una cena con su amigo Luis Costa. Allí platican sobre su optimismo al respecto de la campaña y comentan sobre la falta de recursos que sufre esta. Agregan que $6 millones USD serían un monto adecuado para salir adelante con la campaña. En otro momento hablan de que se puede conversar con el candidato.

Estos son los hechos que se asoman en la prensa y en un audio filtrado a El Universal. De este vaso de agua, primero los peñabots crean un TT falso, como todos; luego Televisa le dedica 13 minutos al asunto y entre el binomio peñanietino, PRI-Televisa, inventan una noticia donde no hay nada.

Este es el tipo de manipulación mediática por el que se levantaron los jóvenes de #YoSoy132. Lo que Televisa-PRI está haciendo es echar gasolina al fuego. Por fortuna para el país la estación de bomberos está tan cerca como el 1 de julio. Con la victoria masiva de AMLO se desactivará mucha de la furia que esto pudo haber producido bajo otra coyuntura.

México anda con suerte últimamente. Pero Televisa y el PRI no deberían seguir jugando a la ruleta rusa. La suerte puede acabársles a ellos. México seguirá con su racha ganadora.

domingo, 22 de abril de 2012

AMLO.si

Primero lo primero: estoy personalmente convencido de que Andrés Manuel López Obrador debe amanecer el 2 de julio de este año como el presidente electo por la mayoría de los mexicanos para conducir el poder ejecutivo de este país los siguientes 6 años.

Dicho lo anterior, debo decir que no soy ningún fanático, que esta convicción que expreso sobre AMLO no proviene de ningún aspecto místico ni de ninguna creencia irracional. He hecho mis propios cálculos sobre que le conviene a mi país y he arribado a esta conclusión de forma enteramente racional. Puedo desglosar mi preferencia por varios ángulos y explicarla, pero esto no es de lo que quiero hablar aquí.

Hace poco más de un año yo no veía que hubiera opción política alguna que valiera la pena. El PAN da miedo al haberse convertido en un PRI azul, pero doblemente corrupto y con el agregado de que se les ha salido el país de control por completo. Es precisamente esta notoria ineptitud de los panistas para las tareas de gobierno lo que lleva a algunos a mirar hacia el lado del PRI.

Pero el PRI ya no está allí. En el 2000 su cadáver fue desollado y los poderes fácticos se han ido construyendo un disfraz con esta notoriamente arrugada piel. Principalmente las televisoras han jugado a que el PRI sigue vivo y coleando y por delante nos ponen a un ex-gobernador del Estado de México para que creamos que el PRI tiene candidato. Nada más alejado de la realidad.

Enrique Peña es el candidato de Teleizasteca para privatizarle Pemex a unos cuantos y dejarle a estos pseudo-empresarios el control total del espectro radioeléctrico. Los bienes públicos más importantes del siglo XX y el XXI en México están en riesgo de perderse si quienes posan como el PRI llevan a su gerente a los Pinos.

Luego, miraba hacia los partidos de izquierda y veía a gente como Noroña hacer de las suyas, a Bejarano volviendo al escenario y a un Partido Convergencia que no me inspiraba en lo más mínimo.

De estas cosas me dolía públicamente en Twitter cuando un día de finales de febrero de 2011 aparece en mi timeline una invitación de @FedericoArreola para asistir a una comida con López Obrador. La curiosidad me invadió completamente.

Había yo tenido algunas conversaciones en Twitter con gente que apoyaba a López Obrador y aunque su convicción me conmovía, la mayor parte de las veces la pobreza de sus razonamientos y sobre todo el halo quasi-religioso con el que se referían a AMLO me inspiraba desconfianza. Pero la invitación del muy respetado Don Fede abría la posibilidad de fuera yo a ver por mis propios ojos de que se trataba eso que llaman el fenómeno López Obrador.

Llegué al University Club ataviado acorde con el resto de la audiencia: strictly business. Me sentía más en una reunión de Coparmex -como a las que había asistido de muy joven en Toluca acompañando a mi padre-, que en lo que tenía en mi imaginación como un mítin de gente de izquierda.

Puntualmente apareció en su momento AMLO. Mi primera impresión fue un shock total. Lo había visto en decenas de videos y fotografías, el gesto siempre adusto, el semblante siempre irascible. Pero frente a mi, a solo unos centímetros, pasaba un hombre con un rostro afable, que transparentaba algo que en mi vida siempre he leído como amabilidad y decencia.

El López Obrador que tenía frente a mi me parecía una persona completamente distinta al López Obrador que las imágenes mediáticas habían sembrado en mi cerebro. Primer paso: de la vista nace el amor.

Pero no me iba yo a dejar llevar por primeras impresiones. Pregunté a mis acompañantes de mesa quiénes eran, a qué se dedicaban y por qué estaban allí. Todos eran prósperos empresarios, de Monterrey, Córdoba y Guadalajara que habían asistido, al igual que yo, guiados más por curiosidad que por convicción y, al igual que yo se habían impresionado de lo diferente que se veía en vivo, pero, al igual que yo, esperarían a escuchar un poco más a fondo sobre lo que tenía que decirnos antes de dar un juicio.

Comenzó hablando Fernando Turner. La gente asintía punto por punto a lo que decía sobre la economía monopolizada que extrae dinero a todos y lo concentra en unos pocos ligados al gobierno; de como la actividad empresarial es ante todo creación y riesgo, de muchas cosas que los empresarios hablamos entre nosotros de forma consuetudinaria. Al terminar el aplauso y la empatía con el discurso de Turner fueron totales. Vendría el plato fuerte.

López Obrador tomó el micrófono y el silencio reinó en la sala. Su discurso nítido, fresco, directo, al grano y sin rodeos. Un diagnóstico de la economía, sus problemas y las formas en como pueden solucionarse que bien pudo haberse originado en el seno de una organización empresarial, pero con el toque peculiar de este político honesto, preocupado por la sociedad en su conjunto y no por un solo segmento de esta.

El aplauso de todos los ahí reunidos fue explosivo, la gente se puso de pie, siguió aplaudiendo mientras AMLO bajaba del estrado y volvía a su mesa, una entre tantas; nada de mesas de honor.

Pregunté a mis compañeros de mesa que pensaban. Todos estaban convencidos, en 2012 apoyarían a López Obrador. Salí de allí siendo uno de los recién convertidos, sabía desde ese momento que en 2012 votaría por AMLO.

Pasaron varios meses y en una ocasión en que conversaba con un viejo amigo, que es uno de los consultores políticos más notables que hay hoy en México, me preguntaba si tenía planes de participar con mi trabajo en algunas de las campañas.

Mi compañía, AureaCode, ha hecho campañas políticas menores, solamente en México, pero en cierta cuantía y con resultados siempre positivos. Habíamos ya roto hitos en la comunicación política por Internet siendo los primeros que implementamos Facebook Connect en un sitio de campaña en el remoto 2009, además de que en ese mismo año habíamos logrado articular algunos niveles de movilización en la calle desde las comunidades de Internet.

Me sentía preparado para poder concursar cualquier campaña, pero a la vez estaba convencido de que no trabajaría para el PAN ni para el PRI. Una campaña municipal o distrital no requiere más que de una idea central y un método de desarrollo, se ejecuta en conjunto con varias otras y en ninguna existe un involucramiento personal de mi parte. Pero en una campaña presidencial no involucrarme de forma personal me resultaría imposible. Tengo fuertes convicciones políticas y cuando se trata de elegir al presidente de mi país, no puedo desvincularme de ellas.

Sin embargo no conocía a nadie en los partidos de izquierda que pudiera acercarme a los encargados de la campaña de AMLO, así que le di a mi amigo mis ideas sobre como una campaña en Internet en 2012 debía ser dejada en manos de la gente, no de los partidos y sus estructuras y para ello se necesitarían toneladas de creatividad y kilómetros de técnica. Sería una labor titánica, pero asequible para quien comprendiera a fondo ciertos aspectos de la tecnología de Internet y de las interacciones humanas que se dan a través de esta.

Semanas después recibí una llamada de mi amigo quien me pidió que le entregara un proyecto explicando lo que habíamos platicado aquel día. Lo hice, se lo envié y no esperé nada. Pasaron unos días y volvió a llamarme: "Haz una presentación y llévala hoy a tal hora con X y Y de la campaña de AMLO".

Hice la presentación representando la idea de diseño que había tenido desde meses atrás para algo como esto. Sabía que era de lo más inusual y que me arriesgaba a que simplemente no comprendieran la idea y me devolvieran a mi casa por un tubo.

Por sala de juntas tuvimos una tortería, por proyector mi tableta. Pasé cada uno de mis slides, les expliqué de que iba la idea central, de como articularíamos el proceso de convocatoria, organización y movilización a través de una estrategia sólida pero con una cara amable, innovadora y basada en la gente. El etos de AMLO puesto en campaña de Internet. No íbamos a dominar, no íbamos a guiar, solo asistiríamos lo que ya está allí y crece día a día: el apoyo masivo de los usuarios de Internet a la candidatura de AMLO.

La inteligencia de quienes han conducido las campañas de AMLO es incuestionable. En 2006 ganaron la campaña para la presidencia de la república frente a Fox, las televisoras, el CCE y la peor campaña negra que se ha llevado a cabo en la historia. Por que no estamos ahora terminando el periodo presidencial de AMLO sino cercanos a comenzarlo, es otra historia.

Luego de 2006, las personas con quienes compartía la mesa esa noche habían logrado mantener viva a imagen de AMLO y organizado Morena a lo largo y ancho de todo México, sin recursos, pero con imaginación e inigualable destreza. Más exigentes sinodales a mi propuesta no pude haber imaginado.

Terminé, miré sus rostros de póker -lo que uno esperara cuando le presenta a profesionales de alto calibre- y salí de allí esperanzado de haber dejado una buena impresión.

Pasaron unos cuantos días, seguí con mi vida ordinaria y un día de la nada recibí una llamada, mi propuesta había sido aceptaba, estábamos en línea para asistir la campaña de la gente en la red a favor de AMLO. No seríamos la campaña oficial, no estaríamos constreñidos por manuales de imagen ni reglas de comunicación.

La libertad de la gente en las redes sociales era reconocida plenamente por los estrategas de la campaña de AMLO y con ello abrían el paso para que nosotros llegáramos a ayudarle a estas miles de personas a darle una expresión tecnológica y artística a sus ideas para hacerlas virales.

Tenemos ya en esto poco más de tres semanas y hasta ahora hemos cumplido la misión con creces. La imagen de AMLO y su gabinete posando como el Sgt. Peje se ha viralizado de manera espectacular. Aun y cuando fue ejecutada por varios profesionales, la idea vino de un ciudadano interesado en ayudar a la campaña. Vamos por donde queríamos ir.

Día a día llegan nuevas contribuciones a AMLO.si, nuestro sitio, y cada minuto crece el número de personas que se acercan a esta nueva forma de conducir un esfuerzo comunitario a favor de un candidato en Internet. Todo apunta a que llegaremos a cumplir nuestra meta: que sea la gente la que organizándose a través de Internet impulse la victoria de AMLO el próximo 1 de julio y que además, sean también los ciudadanos quienes cuiden que no se repita el fraude de 2006.

Estoy convencido de que Andrés Manuel López Obrador será el próximo presidente de México y orgulloso de que AMLO.si sea un nodo más en la extensa red de personas y sitios que articularán su papel en esta victoria popular a través del Internet.

Sin embargo, no se puede decir que todos estén contentos con nuestra campaña. Algunas de las personas que han apoyado a AMLO desde hace años sienten que no somos meritorios de estar jugando hoy este papel porque nos ven como químicamente impuros. Me han acusado en lo personal de no ser fanático religioso pro-AMLO -razón que les concedo-, de ser anulista (algo que fui) y de tener amigos con todo tipo de preferencias políticas, cosa que con orgullo admito.

Desde el día que supe que iniciaría esta tarea que hoy tengo encomendada busqué a algunas de estas personas para ser parte del proyecto AMLO.si y el resultado fue un absoluto rechazo. He intentado convencerlos de lo positivo que resulta AMLO.si para el objetivo de conseguir la victoria de López Obrador en 2012 a través de múltiples ejemplos de gente que nos escribe diciendo que si no fuera por este sitio jamás se hubieran enterado de lo que propone AMLO. Pero la respuesta de quienes reniegan de AMLO.si y de mi persona ha sido de una hostilidad in crescendo. Ya no les respondo, bendita sea la función block en Twitter.

Lo siento en verdad. Lamento mucho que algunas personas no puedan verse reflejados en lo que es AMLO.si. Pero espero que los esfuerzos que estas personas conducen en Internet por su lado fructifiquen también en el objetivo común que tenemos todos: que el 1 de diciembre de 2012 México amanezca con la esperanza de un cambio verdadero que habremos de conseguir con nuestras propias manos votando todos por AMLO.

domingo, 1 de abril de 2012

Segunda Mitofsky de Marzo

En la encuesta de Mitofsky del 27 de marzo, JVM va en picada, empatando ya con AMLO si se consideran los intervalos de clase. Este último mantiene un paso ascendente seguro.

El gran ganador, como ha sido hasta ahora, sigue siendo el grupo de los que no saben, los que no contestan y los que declaran francamente no haber decidido aun.

La moneda está aun en el aire, aunque de continuar estas tendencias parecería que la parejera se va delimitando entre AMLO y EPN para lo que podría ser una final de fotografía en julio.

Aquí la última gráfica:

martes, 13 de marzo de 2012

Mitofsky Marzo

Este mes la encuesta de Mitofsky arroja resultados por demás interesantes.


1. AMLO es el único que sigue creciendo.
2. La diputada Vázquez Mota ya se estancó.
3. Peña sigue bajando.


Con todo, la gráfica es prácticamente igual a la del mes pasado.


Las tendencias que marca Mitofsky son ratificadas por Ipsos (una encuestadora más confiable según Leo Zuckerman en Nexos). La conclusión a todo esto es:



Ésta elección en realidad está entre AMLO y Peña, lo de la diputada VM fue sólo un espejismo. 


martes, 6 de marzo de 2012

Chepinochet

Gran revuelo ha causado la reciente revelación de un artículo que escribió Josefina Vázquez Mota en 1998 en el que intenta penosamente de decirnos que... Bueno, es tan pésima escritora que cuesta trabajo saber que quiere decir.

Quizá por esa falta de habilidad de literaria de la autora se ha desatado una furiosa guerra en medios sociales en donde sus detractores aseguran que es una pinochetista consumada y sus pocos defensores aseveran que en realidad no dice nada. Es decir, hoy por hoy en el Internet la reputación de Josefina fluctúa entre fascista y afásica.

Sin embargo, más allá de lo inmediato, el texto es interesante por varias cosas. Vamos una por una:

1.- Es quizá el único texto que existe donde la señora toma una posición personal. No es es muy clara, su inclinación natural es a la indefinición. Tiene una tendencia consuetudinaria a ser completamente vaga y vacua en sus apreciaciones, quizá como acto reflejo de alguien que ha buscando colarse entre los "poderosos" sin que le den un manotazo en el camino. Sin embargo en 1998, antes de que entrara al remolino político, tuvo este asomo definitorio que conspicuamente revela algo de su pensamiento.

2.- Con mucho trabajo y de forma serpentina la señora trata de halagar a la dictadura de Pinochet. Da muchas vueltas pero desliza ese "la historia se está encargando de dar a cada quien su tributo y responsabilidad" que intenta iluminar a su lector sobre lo que ella ha descubierto: la dictadura de Pinochet tuvo un fin que justificó a sus medios.

Para soltar este bombazo, párrafos antes ya había aclarado que la brutalidad de Pinochet se empequeñecía ante la de los dictadores argentinos y sus 20 mil desaparecidos. Irónico resulta que 8 años después estaría formando parte de un gobierno que ha provocado muchos más muertos y desaparecidos que todas las dictaduras sudamericanas juntas.

En conjunto Josefina se siente incómoda criticando la dictadura per se. Lo hace como cumpliendo el requisito de no aparecer tan desnudamente autoritaria en público. Por ello es que sus intentos de echarle flores acaban en tan penoso retruécano. Pero al final, esa es quizá su intención principal: justificar y hasta halagar a la dictadura de Pinochet.

3.- Lo que Josefina alaba abiertamente y de forma directa de Pinochet es que "[l]a economía chilena fue dejada en manos de un grupo de expertos..." y que "sus políticas públicas estuvieron apegadas en general a los principios de una economía de mercado". Es decir, lo que ella ve como "la correcta aplicación de principios y políticas económicas".

Aquí Josefina se muestra en toda su extensión como una neoliberal consumada. Para empezar, ve a la economía un tema que no debe debatirse en los parlamentos e incluir a todos los sectores que participan en ella, sino algo que deben decidir sin interferencia algunos banqueros, sus mayores clientes y los funcionarios hacendarios que desde el gobierno cuidan de sus intereses.

En esta corta visión, tan característica del neoliberalismo, la estabilidad económica se limita a aquello que resulte conveniente para los inversionistas financieros. Por ello se insiste desde la retórica neoliberal en acabar con los derechos laborales, por ejemplo. Porque la estabilidad laboral -lo que para los millones significa al fin y al cabo su propia estabilidad económica- nada tiene que ver con las necesidades de los intereses financieros.

En una economía conducida por "expertos", la seguridad y estabilidad laboral es tan desechable como la gente misma. En una economía conducida democráticamente, la estabilidad en el ingreso de las familias, vinculada claramente a la estabilidad laboral, es uno de los principales objetivos.

Josefina no se cuestiona nada, ni la dictadura, ni los saldos en desigualdad del liberalismo, ni el fracaso de dicha doctrina expresado en las múltiples crisis latinoamericanas. A ella le han dicho que eso es lo correcto y simplemente lo asume como una verdad irrefutable. Al fin y acabo, siendo obediente y bienmandada es como en México se llega muy alto. Quien mejor que ella para constatarlo.

Para acabar este artículo, resulta imposible no contrastar el pensamiento y personalidad de Josefina contra sus aspiraciones presidenciales actuales. Se delinea como una persona sumisa y por ello incapaz de expresar sus ideas con claridad, temerosa siempre de pisar callos incorrectos, pero feliz de repetir irreflexivamente el credo neoliberal, posiblemente esperanzada en que ello le reditúe créditos con "los de arriba".

Para ella quizá el presidente debe ser tan solo una especie de humilde y dócil gerente de aquellos a quien ella ve como los dueños del país. El papel del ejecutivo no es velar por la economía de todos, sino ponerla en manos de los expertos, de quienes saben que hacer con el dinero, y dejar que el presidente se limite a decir los discursos justificatorios, sin cuestionar jamás los medios, porque el fin último, lo correcto, sea lo que sea, es lo que cuenta. Haiga sido como haiga sido.

En 2012 ella se dispone a ocupar la silla del gerente y a obedecer a pie juntillas a sus patrones. Se ofrece así como una alternativa viable a Peña, servidor de los mismos intereses pero cuya estrella se apaga día a día ante su incapacidad para aparecer honrosamente diciendo los buenos días si no lo tiene en el guión, lo ensaya previamente, se lo dictan con el apuntador y luego le editan el video.

Para Josefina y su jefazo Calderón lo que importa es que los señores, sus patrones, estén contentos y sigan haciendo negociazos al amparo del gobierno, sin que en las decisiones económicas se entrometa la prole con sus odiosas demandas de mejores salarios y mayores oportunidades. Por ello desde el gobierno la elección se nos presenta como una contienda entre neoliberalismo con faldas y neoliberalismo con copete.

Solo falta que México despierte y tanto Josefina como Peña seguramente acabarán de lo mismo a lo que hoy le tiran: de gerentes de la oligarquía; aunque afortunadamente despachando en un escritorio distinto al de los Pinos.